Hoy hemos pringado el espacio de azul. Cada esquina de la pared, cada tramo del parqué, las sillas, las ventanas, el techo, todo. Porque es nuestro espacio amigo. Nos revolcamos como perros porque nos sentimos libres. Nos pertenece. Cuando nadie nos mira es nuestro. Cuando no queremo manchar seguimos manchando, y entonces tenemos que borra nuestro rastro, evitar los goteos. No queremos ser descubiertos. Es nuestro espacio enemigo. Todo azul. Pero es un secreto. Ya no queda ni rastro. Todo limpio.
lunes, 12 de enero de 2009
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